Leo en Meneame una de tantas noticias que se envían al día sobre el panorama económico que se va descubriendo. Si el tema no trata sobre el pinchazo de la burbuja inmobiliaria trata de su hermana pequeña, las consecuencias financieras que ha causado la crisis de las hipotecas subprime, o en su defecto sobre la escalada de precios del petroleo y los rumores que hablan de la llegada inminente del “peak oil”.
Cada mañana paso andando al lado de una oficina de empleo, y puedo comprobar como las colas cada día son más largas. Es sencillo incluso agarrar al vuelo conversaciones entorno a la desesperación de las personas que esperan y sus dudas sobre su propio futuro cercano. Es ese goteo incesante que alimenta una pregunta tan esencial como ¿qué es lo que quiero para mi vida?. Vayamos al fondo de la cuestión de mano del manifiesto Dinero Gratis:
El dinero es un código: tener dinero/no tener dinero. Esta diferencia hace funcionar la máquina de repetición llamada realidad. Nada escapa a dicha diferencia, todo se reconduce a ella… y así se (re)produce el orden monetario, es decir, el orden. Y no pasa nada. Nunca pasa nada. La violencia de la moneda excluye y obliga al trabajo.
¿Y no es acaso éste uno de los trasfondos que ha adoptado esa Internet ideada por ciertas corporaciones? Ninguna revolución será retransmitida por Youtube. ¿Conocimiento para qué? Ciudades como Barcelona, París o Londres lo demuestran cada día, “fast cities” que se retroalimentan mediante la movilización de la creatividad de todos sus ciudadanos cívicos para blindar mediante el control social un parque de atracciones que se recicla cada día y establece un mercado rentable orientándose a un consumariado permanente vestido de turista. ¿Alguna diferencia con los turistas digitales?.
Yo no quiero participar en ello, no quiero poner mi entusiasmo o mis pasiones al servicio de los propios mecanismos que hacen retroceder mis libertades por tal de garantizar el orden monetario. Ya sea en Internet estimulando el crecimiento de empresas que persiguen a sus usuarios por compartir conocimiento libremente, o ciudades dirigidas por ayuntamientos que persiguen a sus ciudadanos por crear espacios liberados donde relacionarse fuera de ordenamientos institucionales.
Ese goteo incesante ha colmado ya mi vaso.
Posted: July 19th, 2008
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Nuestra actitud frente a la vida se construye a partir del imaginario o sistema de lenguaje en el que nos movemos. Algunos individuos toman como centro gravitatorio existencial una religión y su codificación de la vida se realiza a través de parámetros morales, otros se rigen por una política de corte social y determinan su conducta a través de una ética, y así se puede seguir hasta abarcar todas las posibilidades que podemos observar.
Cuando hablamos siempre decimos desde algún lugar, yo creo que ese lugar es nuestro propio sistema de lenguaje el cual tiene como fronteras para distinguirse de otros sistemas de lenguaje los miedos, los tabús y las obsesiones. Podemos decir hasta donde se nos permite decir, más allá de ahí sólo existe la amenaza de un poder superior que nos podrá penalizar.
Mi miedo actual es la situación económica global y los resultados que va a tener ésta sobre mi propia libertad. Principalmente por tres motivos:
- La amenaza de la precariedad es un arma que poseen ciertas corporaciones para introducir medidas que hacen retroceder los derechos individuales. Un ejemplo reciente viene desde la UE al haber permitido la ampliación de la jornada laboral a 65 horas semanales. El mecanismo es sencillo, “vivimos en tiempos difíciles, si no quieres quedarte sin trabajo debes aceptar estas condiciones”:
- La crisis de las hipotecas subprime ha dejado ver que el valor más importante para hacer funcionar la economía es tener un control absoluto sobre la trazabilidad de las mercancias, en este caso los individuos que solicitan hipotecas. Esto puede ser extensible al campo de las aseguradoras o la publicidad. Es por ello que creo que vamos a asistir a una creciente incorporación de tecnologías centradas en escudriñar hábitos y factores de riesgo.
- Las crecientes tensiones sociales motivadas por la crisis y el planteamiento de modelos de ciudades basadas únicamente en el consumo hace que en este espacio se esté intensificando el control social. Ya sea desde normativas reguladoras de la conducta como es la Ordenanza Cívica que está instaurada en Barcelona, como con la creciente introducción de cámaras de videovigilancia o la identificación digital de los individuos.
Estos tres motivos se cruzan en este blog. Exponerme a visibilizar mis opiniones y mis actitudes hace que la precariedad me atraviese. Es ponérselo muy fácil a ciertos departamentos de recursos humanos.
Posted: July 16th, 2008
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