¿Estamos dando demasiados datos sobre nosotros?

Existe en la mitología griega la historia de Orfeo que cuenta como tuvo que bajar al infierno para recuperar a su mujer Eurídice. Los dioses se lo permitieron a cambio de una condición, su amada le seguiría detrás suyo y él no podría echar la vista atrás hasta salir a la luz. Orfeo aceptó, pero al estar a un paso de cruzar a nuestro mundo la desconfianza le sobrecogió y decidió mirar si ella le seguía o si había sido engañado por los dioses, es entonces cuando vio desaparecer en la oscuridad a su mujer mientras ésta decía:

“¿Qué locura, Orfeo, qué locura tan grande me ha perdido, desgraciada de mí, y te ha perdido a ti?”

Cuando decidimos construir nuestra identidad en Internet bajo la promesa de mejores oportunidades profesionales o personales generalmente no tenemos en consideración a quién le estamos regalando nuestros datos ni qué se harán con ellos. Tal vez un día echemos la mirada atrás y veamos que hemos perdido aquello que más necesitamos y lo que más queremos, nuestra privacidad y nuestra libertad.

Hay regalos envenenados:

  • Consideremos la aplicación Google Maps para el móvil. Sin duda es una herramienta útil, pero aunque es gratuita tiene un coste para nosotros camuflado: No sabemos que se hacen con nuestros datos. Por ejemplo, yo no se si cuando pulso el botón “0″ que me geolocaliza en el mapa mediante triangulación o cuando realizo la búsqueda de un comercio esa información pasa a formar parte de una base de datos junto con un código que me identifica (o mi propio número de teléfono). Si a ello le unimos una cuenta en Google con mi actividad en su propio buscador, Gmail, Youtube, etc. tenemos un bonito perfil de mis hábitos y relaciones sociales con un valor incalculable. ¿Hay que hablar del peligro de Google Health en un momento en el que nadie garantiza que la sanidad pública esté garantizada en el futuro?. Las aseguradoras se frotan las manos.
  • Veamos el caso de Facebook. Miles de personas dejando toda su historia vital ¿a cambio de qué? Bien, tal vez recuperar el contacto con un amigo del pasado sea más fácil así… la verdad, no creo que sea algo que no se pueda conseguir también con tres o cuatro llamadas por teléfono ¿y a parte de eso? ¿una lista donde encontrar a profesionales y relacionarse con ellos? Aún no he llegado a entender el profundo “contacto” que se puede establecer con desconocidos a base de emoticonos o mensajes en cadena. Sinceramente, no me parece más que ruido. Por contra, una rica base de datos que permite establecer redes sociales por espacios geográficos cruzada con gustos y actividades si que puede dar un gran juego a empresas interesadas en emprender estrategias de marketing más depuradas.

Se puede decir: “bueno, a mí no me preocupa lo que haga esta web con mis datos, eso a mí no me afecta”. Pero no tenemos en consideración que ningún sistema es perfecto y pueden haber fugas de datos. Algunos casos pueden ser muy sangrantes y dejar a la vista información que bien usada nos pueden dejar en una situación vulnerable.[*] Tal vez no vaya a ser Google quien te incordie, sino tu vecino.

Con todo ello, me gustaría reflexionar en próximos posts sobre la promesa de “mejores oportunidades profesionales o personales” que nos ponen como zanahoria para regalar alegremente nuestros datos. Tal vez no sea más que una luz que nos hacen seguir para que no miremos atrás.

[*] Se que este ejemplo no atañe a una web social, pero sirve para reflejar que ninguno de nuestros datos se encuentran seguros al 100% en la red.

Posted: July 16th, 2008
Comments: 1 Comment.
Comments

[...] ¿Subordinar nuestras ideas a las condiciones de uso de sus herramientas que en cualquier momento pueden volverse en contra nuestra? Internet nació con usuarios libres y debe seguir manteniéndose así, el único paso para [...]