La construcción del razonamiento en la sociedad coercitiva

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Leo en el blog de Ricardo Galli un apunte muy trabajado sobre cómo construir buenos argumentos. Con una claridad pasmosa resuelve cuestiones que tocan muy de cerca temas troncales de la Filosofía de la Ciencia dejando entrever su simpatía hacia el pensamiento de Popper (*). Aun así hay ciertos puntos con los que nunca he podido llegar a estar de acuerdo con él, y ésta tampoco será la primera vez que los mencione :) (ver el debate que tuvimos en los comentarios de su antiguo blog y en su nuevo blog).

Mi afirmación central, que recojo de mis anteriores debates con Ricardo, es la siguiente: las decisiones que determinan las condiciones de afirmación entran en el plano político, por tanto deben tener un tratamiento político (considero lo político una categoría que abarca lo psicológico y lo ético). Cuando afirmamos algo lo hacemos siendo atravesados por una serie de circustancias que determinan la posibilidad de realizar nuestra afirmación. En el ejemplo que le di entonces basándome en el trabajo que realiza un investigador me basé en preguntas como: ¿Quién paga tal o cual estudio? ¿Qué científicos están implicados? ¿Qué biografía personal arrastra cada miembro del equipo? ¿Cuales son sus condiciones laborales? ¿Qué consecuencias sociales tendrán sus afirmaciones?. Pensar en un individuo cuyas afirmaciones no se vean impregnadas por sus circustancias es propio de un Dios o de un filósofo ;)

La cuestión de fondo es la siguiente.  Si una afirmación se sustenta con unos razonamientos y estos se basan en unas evidencias que pueden ser falseadas para refutar así la afirmación sin duda nos encontramos en el campo de la Ciencia, pero si los individuos que trabajan en el campo de la Ciencia están atravesados por una serie de circustancias no falseables que determinan la posibilidad de realizar sus afirmaciones ¿donde nos encontramos? En mi opinión para comprender este plano humano (demasiado humano) hay que introducir un nuevo criterio que no se base en la falsabilidad y que permita abarcar las cuestiones políticas-psicológicas-éticas de cada contexto.

Supongamos por ejemplo que Ricardo dice: “La nueva fonera 2.0 es espectacular (afirmación), porque es una gran aportación a la comunidad del software libre (razonamiento), al haber liberado el código y no incluir DRM (evidencias)”. Sus evidencias son claras y comprobables y por tanto la afirmación podría ser correcta sin necesidad de nada más, pero, si no mencionara el siguiente disclaimer muchas sospechas podrían caer sobre sus palabras y ahogar la verosimilitud de su argumento:

“Martín Varsavsky, fundador e inversor en FON, es inversor y socio de Menéame Comunicacions S.L. vía  JAZZYA Investments desde enero de 2007. Por lo tanto este apunte sólo tiene la credibilidad que se merece por lo que expresa, no por su “objetividad” o “neutralidad”. Incluso puede ser tomado como “publiapunte”, a lo que el autor no pondrá reparo alguno”.

Es por ello que cuando Ricardo dice:

“Los filósofos afirman que nuestro pensamiento racional –razonamiento– es uno de nuestros mayores logros. Pero es muy difícil definir qué es el razonamiento. No es conocer muchos datos, o reglas de lógica, no requiere educación formal, incluso no es saber la “verdad” porque lo que hoy asuminos como verdad luego puede ser demostrada como falsa cuando aumenta el conocimiento o la perspectiva”.

No menciona que una afirmación puede ser verdad y no dejar de serlo, pero simultaneamente perder verosimilitud y por tanto su fuerza como argumento a la hora de “convencer a los demás de que piensen o actúen como decimos”o incluso “decidir por nosotros mismos qué debemos pensar o hacer”. Es por ello que frente al criterio de falsabilidad encuentro que se debe tener en cuenta el criterio de verosimilitud.

La verosimilitud es el criterio que atraviesa el campo de lo político y pone sobre la mesa las relaciones de poder que se establecen con cada posibilidad de afirmación. Desde mi punto de vista ético una afirmación, el “poder decir”, se debe realizar desde un sentimiento de liberación, sin estar oprimido por ninguna relación de poder que nos coarte. Es por ello que asocio el aumento de la verosimilud de una afirmación con el aumento de mi propia autonomía como individuo. Asumo que este pensamiento es opuesto al pensamiento democrático al no concebir la idea de ceder ante una opinión contraria que se plantea como resistencia a mi propia opinión a no ser que ello conlleve una conquista de mayor autonomía o el reconocimiento de una relación de poder que no puedo superar.

Estas son mis cartas, seguramente la verosimilitud para otros individuos sea algo totalmente diferente, ¿se podría llegar algún día prever conductas sociales a través del estudio del concepto de verosimilitud? Un trabajo a mi parecer interesante para la sociología.

(*) Ricardo, ojalá un día dieras una asignatura que girara en torno a este tema, muchos estudiantes de filosofía te estaríamos agradecidos :P

Blog Action Day: ¡viva el buenrollismo!

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Leo a través de Bel Llodrà y Toni Roig que hoy era el Blog Action Day.

Cuando en Barcelona se organizó el Forum de las Culturas se acuñó la estrategia política del “buenrollismo”, ésta consiste en diseñar un evento alrededor de cuestiones obvias para anular cualquier tipo de crítica ¿quién estaría en contra de los deseos de paz, el fin de la pobreza o el hambre?. No importa si se contaba con la participación de empresas implicadas directamente en la industria armamentística o que hubiera intereses en recalificar y especular con toda una zona de la ciudad que había sido abandonada años atrás por el ayuntamiento… ¡todo era por la paz, el fin de la pobreza y el hambre en el mundo!

El Blog Action Day tiene algo de ese trasfondo contando las últimas decisiones de la UE.  Sí, reflexionemos sobre la pobreza, pero sólo eso, reflexionemos. ¿Para qué rebelarse en las calles contra el mayor atraco perpetrado a los ciudadanos nunca? ¿qué necesidad hay de apartar la cara de la pantalla si podemos limpiar nuestra conciencia delante de ella? ¡Ey! ¡Y mañana podemos continuar con nuestras miserables vidas! Y yo que creía que con la Navidad teníamos suficiente…

¿Cómo se puede criticar el buenrollismo sin caer en la trampa de la obviedad? Esta es la paradoja de nuestra época, sabemos que nos están tomando el pelo, nos reímos como bobos y no pasa nada. ¿Y cuando nos afecte qué haremos? ¿llorar a papá Estado para que nos venga a solucionar la papeleta también a nosotros? El buenrollismo se ataca desde el cinismo. Dejad de sentir pudor por robar, puede ser algo divertido y por lo que se ve al Estado no le parece tan mal. Bienvenidos al anarcocapitalismo :)

Busco groupware bueno, bonito y barato.

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Desde hace una semana estoy buscando un groupware bajo licencia GNU/GPL que se adapte a mis necesidades profesionales. El tema no es nuevo para mí, cuando estuve trabajando en el IBIT implicado en el proyecto Get-Dis pude analizar las herramientas que usaban varias empresas y probar algunos entornos, lo cual me permitió hacerme una idea de la herramienta que a mí me gustaría usar.

Después de echar un vistazo por la red y probar algunas demos se me plantearon dos opciones principales:  phprojekt y egroupware.

Phprojekt por desgracia me recuerda a un insufrible backoffice de un proyecto que en su momento heredé y me trajo bastantes dolores de cabeza por lo poco intuitivo que era. Textos mal traducidos al castellano, bastante jaleo para administrar tanto las cuentas como los grupos de usuarios y una presentación de los módulos bastante tosca y poco configurable (sobretodo el de reporte de fallos que es el que más me hará falta). Aunque su instalación sea sencilla, es la típica herramienta cuyo diseño hace perder demasiado tiempo y no siempre da unos resultados satisfactorios.

Egroupware en cambio tiene una presentación limpia y bastante intuitiva, dando la posibilidad de llegar bastante lejos en la configuración de cada módulo si el usuario quiere. Sin duda es el groupware que más me ha gustado en cuanto a posibilidades por integrar un gestor de proyectos, gestor de contactos, calendario, wiki, administrador de archivos, reportador de fallos y gestor de enlaces todo en uno. La curva de adopción de esta herramienta la veo más cercana al usuario medio, en apenas una hora cualquiera se podría hacer con ella. Desgraciadamente la instalación no iba a estar tan a mi favor y algunos módulos no se me cargaban por no tener activado la capa de abstracción PDO, después de buscar algo de documentación probé activarla a través de php.ini, pero no funcionó, el servicio técnico de mi hosting me confirmó que no usaban esas extensiones y mi gozo quedó en un pozo.

Considerando que phprojekt ya lo he descartado y egroupware me da tantos problemas sólo me quedan dos opciones:

- Montarme un servidor en casa, ya que el groupware que quiero usar será utilizado como mucho por 4 o 5 usuarios más y la conexión a Internet que tengo podría tolerarlo (siempre que a mis compañeros de piso no les de por meterle caña al P2P en horas de trabajo xD) .

- Probar opengroupware. No se aún si tiene una comunidad potente tirando de este proyecto (vital para cualquier groupware libre), pero será cosa de echarle un vistazo.

¿Tenéis alguna sugerencia?

El día que descubres que tu vida es basura.

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Una cosa que me llama la atención de la crisis económica actual es la facilidad con la que los medios de comunicación y políticos han señalado a las hipotecas basura como culpables de la misma. Parece que no les interesa pararse a pensar que detrás de cada hipoteca hay un ciudadano anónimo que albergó sus sueños y esperanzas en ella, sueños y esperanzas que fueron alimentados en la época de bonanza con los ricos cereales de la prosperidad económica servidos cada mañana en los desayunos de los altos dirigentes de las esferas económicas. Hoy todos esos sueños y esperanzas son basura.

En un mundo como el nuestro, donde la conciencia ecológica es bastante pobre y hay poco interés por el reciclaje, el término basura es la forma de señalar todo aquello que debe ser apartado de la sociedad por pestilente. Ser desahuciado de la propia vida es la amenaza constante que se está construyendo, una vuelta de tuerca más a la política del miedo, pasamos del “incrementamos la vigilancia por su seguridad” al “700.00 o me cargo el sistema”, ¿y por qué no? también hay tiempo para reconstruir el mercado laboral como una jungla donde hay que aceptar como normal machacar a los competidores si no queremos convertirnos en precarios.

Aquí comienza el juego de lo que ha venido a llamarse la “marca personal”: te adaptas o eres desconectado, tu vida deja de ser tu vida para ser una simple pieza que debe amoldarse a lo esperado por el sistema económico para promocionarse, para ajustarse al sueño de un trabajo que permita cubrir las necesidades marcadas. La vida es entonces reducida a una cuestión económica más, algo que puede ser calculado con sus costes y beneficios. No bastando con poder ser clientes de un entidad crediticia, también nos podemos convertir en clientes de nosotros mismos. Esta es la escisión vital que provoca la amenaza del desahucio.

Temo un futuro próximo donde las corporaciones adquieran un poder más intenso sobre la vida íntima de los ciudadanos, temo un futuro donde la “marca personal” sea la estrategia principal de la sociedad del control para crear ciudadanos normativos bajo la amenaza de la precariedad social. En este momento creo que sólo hay dos estrategias para evitar la llegada de ese futuro: Desestructurar Internet, desestructurar la Vida

CEHA: Arte, dinero y memoria

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El pasado viernes pude participar en una de las muchas mesas de debate del Congreso Nacional de Historiadores del Arte (CEHA). A priori el sistema parecía atractivo, ya que se nos daba 5 minutos a los participantes para hacer un breve resumen de nuestra comunicación y se pasaba directamente a las preguntas del público ejerciendo como moderador el siempre interesante José Ramón Alcalá, pero el resultado final fue a mi parecer bastante desastroso.

Mi decepción viene por la sensación de que este tipo de congresos son un derroche de dinero público. Se gastan demasiados medios en comparación con las conclusiones que se extraen. No se duda en pagar una cena en el hotel Avenida Palace a todos los participantes aunque después todo se resuma a darse palmaditas en la espalda los unos a los otros. A nadie le incomoda que la respuesta al cuestionamiento que hacen algunas comunicaciones sea totalmente indiferente, que no produzcan ningún cambio tangible y sean simplemente una opinión personal más.

Mi comunicación en principio estaba planteada como una defensa del uso de estándares abiertos a la hora de producir obras digitales, enfatizando el hecho de la interoperabilidad y la posibilidad de una nueva clasificación academicista de este tipo de arte, pero viendo las circustancias decidí hacer un cambio de última hora y centrarme en la necesidad de su uso para garantizar el mantenimiento de las piezas en los catálogos digitales de las instituciones. Si la mayoría de las producciones están pagadas con dinero público es necesario tener la certeza de que estas perdurarán más allá de los caprichos de ciertas empresas privadas que rentabilizan sus tecnologías a base de DRM’s o licencias privativas.

En este momento, justo a las puertas de una crisis económica, creo que hay que centrarse en cuestiones que exijan como respuesta un “sí” o un “no” con consecuencias materiales opuestas. Todo lo demás es una perdida de tiempo que podemos reservarnos para nuestros momentos de consolación íntima. Hay mucho dinero público en juego, y no creo que ahora sea el momento de derrocharlo. ¿Podrían estar los participantes a la altura de esta responsabilidad social?.

Una generación jodida

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Hoy la noticia del día era la quiebra de Lehman Brothers y para muchos jóvenes de mi generación ésta ha pasado desapercibida sin ser conscientes de lo que suponí para sus vidas.

Hace poco un amigo mío, con una licenciatura en Economía en la prestigiosa Universidad de Navarra y con un alto nivel de inglés después de haber vivido en EEUU y Cardiff, vino a vivir a Barcelona y se puso a buscar trabajo. En pocas semanas vió que en la mayoría de empresas en las que había dejado su Résumé no le llamaban y las pocas que lo hacían le explicaban que la situación económica no les permitía contratar nueva plantilla. Apurado por su situación acabó trabajando como operario en una línea de producción. Algo no funciona.

Somos una generación jodida, lo debemos asumir. Sin posibilidad de pensar en adquirir una vivienda o acceder desde una temprana edad a un crédito que nos permita crear nuestra primera empresa. Algunos con peor suerte cargarán sobre sus espaldas durante años una hipoteca o la de algún familiar en apuros, o por falta de actitud emprendedora acabarán relegados a empleos muy alejados de sus estudios o aspiraciones. Esta es la trampa de nuestra sociedad actual. El dinero barato se ha acabado, y la deuda se ha puesto encima de la mesa. Lo único que queda ahora es el chantaje de la “marca personal” que cruza nuestra vida íntima con nuestra profesionalidad: o eres alguien o no eres nadie. La precariedad es una amenaza constante.

El dinero es el código clave para entender la situación: Tener dinero/ser alguien o no tener dinero/no ser nadie. Es la simplicidad con la que la gnoseológia capitalista actual hace las delicias de Calvino. Desde este momento y en vistas del recrudecimiento de la crisis que nos espera para el próximo año es hora de abrir una brecha para salvar nuestro querer vivir, lo poco de nosotros que aún rechaza esta privación de la sobreabundancia en la que hemos crecido.

Conocí hace unos días al padre de un compañero de nuestra okupa, un hombre que ronda los cincuenta años y que regenta un bar bastante conocido en Barcelona por albergar dentro de sí muchas expresiones culturales alternativas, cosa que les ha traido bastantes problemas con la administración. Me entusiasmó sobretodo el estilo de vida como tribu que experimenta con los suyos, una vuelta al trueque, donde los conocimientos de uno siempre podían ser útiles para otro y a la inversa, con el único objetivo de apoyarse entre todos para mantener en conjunto cierta autonomía en la vida. No es extraño, en cierta forma ya ha comenzado a surgir en algunos pueblos de Inglaterra algo parecido.

Tal vez ese es el reto de nuestra generación, volver a recuperar lo local ante el entusiasmo que provocó lo global. Una localidad repensada desde lo global, superando el viejo nacionalismo, pero tal vez recuperando el patriotismo en su sentido original, usado como motor para animar al mestizaje. No queda otra, si se acercan malos momentos es hora de volver a construir redes de confianza en las que apoyarse y salir adelante. El mismo espíritu que nos animó a okupar La Torre del Moro.

El fin de la Historia en su sentido radical

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A través de Meneame llego a este artículo de GAES sobre lo que creen que serán las siete secuencias de la repercusión de la crisis sistemática global. Aunque es bastante amarillista, me llama la atención el título de la secuencia 7:

“Aceleración brutal de la reconstitución estratégica global, Ataque a Irán, Israel al borde del abismo, Caos en el medio-oriente, Crisis energética”

Es curioso, porque si irremediablemente (según este artículo) estamos abocados a un contexto de guerra total por la crisis económica, ahora se hace más interesante que nunca recuperar el concepto de  “el fin de la Historia” que proclamó en 1990 Francis Fukuyama. Al explicarlo algunas personas no lo interpretan en su sentido radical, tal vez por cierto respeto a la lectura que ofrece el propio autor o por la pesada carga que supone conducirnos al extremo nihilista, ello impide desarrollar el trasfondo filosófico que sustenta este concepto y que puede dar un juego bastante interesante a la hora de experimentar nuestro Tiempo.

La aceptación radical de “el fin de la Historia” nos debe llevar a un pensamiento extremo, el mundo es como es y jamás cambiará, o en otras palabras: este mundo aquí y ahora, esta crisis, esta guerra total, va a ser una constante. No nos queda ningún mundo mejor por llegar, ninguna esperanza, sólo el individuo frente a este devenir.  Pero, en esta nada absoluta también reside un todo, existe aquí y ahora todo lo que necesitamos para crear otros mundos simultaneos donde liberarnos.

Desde que el muro de Berlín cayó podemos decir que vivimos en la transmodernidad. Ésta se define por ser la época donde todos los tiempos se presentan y conviven simultáneamente en el presente, desde la crítica postmoderna hasta el razonamiento más moderno. Ya no hay futuro, ni tampoco pasado, todo está contenido aquí y ahora, todos los tiempos son representados en un mismo momento. Por tanto podemos hablar de un fin de la historia, ésta se acabó en un momento preciso y ya nunca más se volverá a poner en marcha, sólo queda la repetición de la misma batalla entre el poder y el individuo una y otra vez.

Si la historia se ha colapsado en un momento, si aquí y ahora se están dando todos los tiempos, ya no nos interesa situar nuestro discurso en la temporalidad, ahora es preciso entender que el poder trabaja con términos cartográficos, creando mapas de hábitos para gestionar mejor la realidad. Es por ello que una política de liberación ya no se debe sustentar en la eterna promesa utópica de un futuro mejor, sino en el agujereamiento de los mapas del poder en el presente: actuar, aquí y ahora. La puesta en práctica de Zonas Temporalmente Autónomas (TAZ) permite al individuo liberar un espacio de la gestión del poder. Ya sea mediante la okupación o la proclamación de una independencia digital. El individuo frente al devenir aplastante de “el fin de la Historia” puede con ello politizar su vida a través de la intensidad del momento, su liberación temporal a través de una liberación espacial sin esperanza de permanencia.

¿Qué nos queda ante la supuesta e inminente crisis total? Desestructurar nuestra vida, perder toda esperanza, y a la vez abrir los espacios que pueden aun garantizarnos cierto margen de acción frente a la cada vez más preparada sociedad de control. Tal vez el miedo a una guerra total quede en nada, pero es reconfortante vivir instalado en este pensamiento para reaccionar en el presente como si no hubiera mañana.

La pantalla construye los límites de nuestra realidad, el caso del cine pornográfico.

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Uno de los ejemplos que para mí demuestran que nuestra realidad no es más que una interface (una pantalla ubicua) es aquello que se ha llamado pornografía.

Últimamente me han llamado la atención algunas noticias sobre el tema. Por ejemplo, que Erika Lust presentara hace un tiempo su primer corto, “hecho por una mujer para una mujer”, el cual lo podéis descargar gratuitamente aquí. Es un cine porno diferente al habitual que va directo a marcar una frontera entre los roles de los hombres y las mujeres en el sexo, un porno con más dialogo y argumento, más besos y caricias, más romanticismo y menos primeros planos. Es curioso porque se acerca más a un tipo de “realismo” o “credibilidad” que parece cautivar a las mujeres, es decir, da por supuesto que toda fantasía debe partir de algo que sea posible, ya no vale el típico “ir al grano”, el porno como mercado se debe abrir a los “pasos previos” que exige la excitación de las féminas para así tener un mayor alcance en su “target de audiencia”.

Pero justamente ese cine porno “hecho por mujeres para mujeres” mata lo que tenía de artístico (de cine) esta disciplina para volverlo en algo trivial [*], en algo indistinguible de lo ahora presente, en algo asquerosamente conservador aunque aparentemente se de como la revolución femenina del cine porno.

Yo encuentro que el poder del cine porno reside en su irrealidad y su capacidad simultanea de falsificar la realidad, porque el cine porno representa en la pantalla un “imposible”, pero que “realmente” está sucediendo en el estudio donde se graba. Unos cuerpos representan un sexo inverosímil y simultáneamente ese sexo se presenta en sus cuerpos, el actor representa y presenta su orgasmo. Lo único que distingue lo uno de lo otro es la pantalla que mediatiza el acto, la pantalla es la frontera entre la verosimilitud y la inverosimilitud, la pantalla cual espejo de Alicia es lo que transforma la realidad en pura fantasía.

Lo más fascinante de ese tipo de porno “extremo” es la respuesta que ha permitido Internet con su “porno amateur” (que ahora mismo arrasa). El porno ha dejado de ocupar un espacio centralizado desde la pantalla de la televisión, para poder reproducirse en cualquier lugar. Un caso espectacular es la cantidad de sitios que han surgido para compartir vídeos caseros vía streaming, donde miles de parejas enseñan al resto del mundo sus grabaciones ¡donde vuelven a representar aquello que han visto en las películas porno profesionales! La realidad deja de ser “real” para girar su rostro a la “irrealidad”. Aquél sexo “imposible” es representado por miles de parejas anónimas volviendo presente en sus cuerpos aquellos gestos que provocaron su excitación. Lo interesante aquí es que la pantalla ha transformado los cuerpos de las parejas anónimas, ha provocado gestos que antes no se podían dar. Esa es la magia del cine, expande nuestra “realidad”, la pantalla nos domina.

Por tanto aquí tenemos dos tendencias del cine porno (entendido como arte) que conservan una profunda interrelación: el porno profesional y el amateur. Uno juega diréctamente con la irrealidad, el otro le replica e introduce cierta espontaneidad (anonimato) donde todos nos podemos ver reflejados y participar.

Lo interesante es entonces cuando la realidad se introduce en el cine porno profesional, que es lo que está ocurriendo con la llegada de los DVD’s de alta definición que permiten ver los defectos físicos de los actores, ya sean cicatrices, enrojecimientos de la piel o celulitis… el avance de la tecnología está forzando a los actores a operarse para corregir las pequeñas imperfecciones para que así no se vean en pantalla o la industria del porno se está planteando introducir personajes virtuales en las películas. Aquí está realmente la revolución y no en el feminismo del porno “hecho por mujeres para mujeres”, aquí se destruyen los roles y se pone el cuerpo al servicio de la máquina, dando pie a todo aquello que se ha llamado ciberfeminismo, el cuerpo no es más que una construcción cultural (de la pantalla) y ahora lo ponemos al servicio de ésta, abrazando el cuerpo-máquina. Sólo desde esta óptica se puede entender las nuevas formas de vivir el sexo que están surgiendo hoy, ya sea mediante compañías de teléfono que nos permitirán disfrutar de pornografía desde cualquier lugar con nuestros móviles 3G o programas de televisión que ponen en el centro de la cuestión la pornografía. Que los festivales eróticos ahora triunfen no es más que otro paso a la “pornografización” de la realidad… y todos los asistentes irán con su cámara en mano para captar y reproducir esa realidad ¡porque vivimos a través de una pantalla!

Por tanto, en el caso particular del cine pornográfico y la realidad pornográfica, que involucra a la autopercepción social del cuerpo, creo que nos acercamos a una nueva visión donde el cuerpo-máquina tendrá cada vez más un papel central y se irán desplazando los roles sexuales basados en los parámetros hombre-mujer.

[*] Igualmente hay un detalle en la película de Erika Lust que la salva. Cuando al final la tía le pide: “córrete en mi cara como en las películas porno”, es una referencia tan brutal que puede ser considerada una genialidad artística. Entiendo porque le dieron el primer premio en el Festival de cine erótico de Barcelona.l

Tus hábitos te hacen vulnerable

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Leo en Meneame que un grupo de bloggers fueron invitados por el BBVA a una comida para asistir a la presentación de la herramienta “Tú cuentas” que ha desarrollado el departamento de Innovación de la misma corporación junto a Strands.

En una economía que se encuentra en crisis por la creciente desconfianza que existe en el sector de las finanzas (reflejo de una política internacional basada en el miedo para justificar políticas de control social) se hace lógico el paso a seguir: el control de los hábitos de los ciudadanos/consumidores para prever una situación como la actual.

Lo que más me ha consternado de la noticia en cuestión es ver a David de Ugarte jalear cual mercenario las bondades de la herramienta desarrollada cuando él ha sido el primero en defender la necesidad de una independencia digital. Lo cual me ha impactado más al ver en detalle las opciones que permite la herramienta:

David de Ugarte se justifica en los comentarios de su post diciendo que:

“El programa chupa los datos en el momento, los presenta, los agrega y es ese agregado el que se cruza con otros para dar los resultados. Eso es a lo que se refieren con “los datos son del usuario”, que no se los quedan ni los almacenan ellos individualmente, sino tan sólo los agregados globales”.

Lo cual está quitando importancia al peligro de ser trazada una red sin necesidad de tener acceso a la actividad que está teniendo que le llevó a usar su propio servidor Jabber. ¿Desconfiamos de un servidor de mensajería instantánea, pero confiamos todos nuestros datos financieros y no financieros a una entidad bancaria?.

El modelo de negocio de Internet está centrándose progresivamente en la geoweb, es decir, en el control de los hábitos físicos de los usuarios mediante su digitalización. Desde herramientas que nos permiten decir qué estamos haciendo en cada momento, hasta aplicaciones que hacen uso del GPS del móvil para marcar donde nos encontramos y donde están nuestros amigos. La trazabilidad de las mercancías que comenzó tímidamente con los chips RFID se extiende a la población.

¿Qué sitios sueles frecuentar? ¿Qué sueles hacer? ¿Con qué gente sueles relacionarte? ¿Qué hábitos de consumo tienes? Es información bastante interesante para ciertas corporaciones, como bancos, aseguradoras o gobiernos. Todo ello puede hacer previsible nuestros movimientos y permitir que se adelanten a nosotros. Si para comprar una casa hoy es necesario un crédito, si nadie garantiza que la sanidad pública exista en el futuro, si la política va cediendo cada vez más a intereses de control social… ¿realmente vamos a querer dar a conocer nuestros hábitos unificándolos en bases de datos digitales?.

Al fin y al cabo no es tan diferente a lo que nos explica este vídeo, lo único que difiere es la promesa que nos hacen para que aceptemos su caramelo:

Nota: Se que los vídeos los he sacado de Youtube… me queda aún pendiente superar esta dependencia :)

El mito de la participación, el caso web 2.0 y Barcelona

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En los comentarios del post que escribió Bel Llodrà sobre los aspectos sociales de la web 2.0 ella dice:

Yo cojo la etiqueta “web 2.0″ con pinzas, cuando la leo yo la traduzco a “sofisticación de la tecnología que fomenta la democratización de la participación”. Netocracia, oligarquía, o lo que sea, no me lo creo. Sencillamente porque en cualquier momento cualquier persona pasiva puede decidir convertirse en activo sin tener que pasar ni por ningún filtro ni por ningún proceso de selección“.

Me quedo con el concepto “democratización de la participación”, ya que en un principio puede parecer una reiteración al ser el pilar de la democracia la misma participación, pero me va a dar pie para profundizar en la idea de participación y como ésta está siendo encorsetada por el tipo de democracia que se está construyendo.

Para empezar creo que la llamada web 2.0 no es producto de una sofisticación de la tecnología, ni tampoco un cambio de mentalidad en el usuario de Internet que de la noche a la mañana decide tomar un papel activo, ya que tanto lo uno como lo otro existía en menor medida en lo que se decidió llamar web 1.0. Mucho más allá de esto, la web 2.0 a mi parecer es simplemente un cambio en el modelo de negocio respecto al que había antes de estallar la burbuja de las .com. Se abandona la web como medio para vender productos, para convertirse en fin donde producirlos y crear valor.

“El capital acude allí donde la riqueza y diversidad de las conexiones, tejido cultural y formativo, favorece la producción de ideas. O, viceversa, el modo de atraer capital consiste en gobernar un tejido social que por su condición heterogénea, plural, móvil, abra la expectativa de una creación sostenible de ideas” [*].

Esto no es algo exclusivo de Internet, muchas grandes ciudades antes de la crisis causada por la burbuja comenzaron a apostar por convertir sus ciudades en marcas (vease el ejemplo de Barcelona con las olimpiadas) y basar su economía en la movilización de sus propios ciudadanos, por tal de hacer de su territorio un lugar rebosante de iniciativas que actualizaran su producto frente al mercado turístico. Es por ello que creo que la web 2.0 tiene su origen en un proceso más amplio que se fundamenta en la transformación de la sociedad red y el capital.

La web 2.0 es una marca como la ciudad Barcelona, ambas se sostienen gracias a una condición: la participación, ¿pero qué participación?.

La profusión de ideas suscitada por la participación -”Comunícate, piensa, habla”- encierra tanto un problema de valoración, de discriminación (qué ideas valen y cuales no, qué ideas son rentables y cuáles no) como un peligro de contención, de seguridad (qué ideas pueden subvertir o dispersar su propio espacio de posibilidad). En ambos casos, el Proyecto Barcelona (nota de autor: o la web 2.0) representa un enunciado central, capaz de acumular significativamente el conocimiento que origina su propio dinamismo: selecciona e invierte en aquellos proyectos que lo fortalecen y bloquea por el contrario los que tiendan a comprometer su propio carácter, esto es, su rentabilidad“. [**]

La participación se capitaliza, la web 2.0 más que una “revolución de lo social” es un reforzamiento de ciertas relaciones de poder que se llevan construyendo desde la caída del Muro de Berlin alrededor de la “bondad” de la idea de democracia. Un sencillo ejemplo es ver como Google no tuvo problemas en aplicar la censura para atrapar su cota de mercado en China o cómo las luchas en el campo de la propiedad intelectual de los contenidos creados en sitios como Youtube van cediendo en detrimento de sus propios usuarios (en cierta forma parecido a las propias políticas que adopta el ayuntamiento de Barcelona parapetándose en la participación ciudadana cívica).

“Vivir es conectarse a la red y sólo hay un modo de hacerlo: participar, es decir, intervenir con la propia vida en la circulación de capital. En este sentido, el Proyecto Barcelona (nota del autor: y la web 2.0) asume y gestiona como un bien social la nueva institución capitalista. Adecuar el territorio a las condiciones ideales de la sociedad del conocimiento significa incrementar el capital social de la ciudad (nota del autor: o de la web), su conectividad general y la diversidad y riquezas de sus redes” [***].

¿Realmente queremos reducir la participación en Internet a incrementar las cuentas bancarias de ciertas corporaciones que están poco a poco monopolizando la red a base de comprar toda iniciativa que mueva la creatividad de una red social? (vease el ejemplo de Google, Yahoo o Microsoft). ¿Subordinar nuestras ideas a las condiciones de uso de sus herramientas que en cualquier momento pueden volverse en contra nuestra? ¿Creer realmente que el usuario no tiene “que pasar ni por ningún filtro ni por ningún proceso de selección”? Internet nació con usuarios libres y debe seguir manteniéndose así, el único paso para garantizar una participación no encorsetada por oscuros caprichos de terceros es que cada uno sea capaz de realizar su propia independencia digital.

[*] Espai en Blanc, La otra cara del Fòrum de les Cultures S.A, Edicions Bellaterra, p.43
[**] Espai en Blanc, La otra cara del Fòrum de les Cultures S.A, Edicions Bellaterra, p.49
[***] Espai en Blanc, La otra cara del Fòrum de les Cultures S.A, Edicions Bellaterra, p.54

La Fundación IBIT comienza a usar software libre

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Esta mañana me he llevado una grata sorpresa al leer en la portada de Meneame que la Fundación IBIT, lugar donde estuve trabajando durante un año, ha comenzado a hacer uso “oficial” del software libre en sus ordenadores.

Entiendo que en estos tiempos que corren el titular más impacte sea el ahorro de 300 euros por ordenador, que habrá supuesto unos 15000 euros más o menos en total. Pero creo que a la larga lo que tendrá más importancia será haber introducido el valor de la solidaridad social en el uso de la tecnología en el día a día de sus trabajadores.

Recuerdo que cuando estuve trabajando ahí la lucha por instaurar el uso del software libre no era por una falta de recursos sino por las posibles resistencias que se podían encontrar al tener que variar unas formas de trabajar ya asentadas con el tiempo. Pero la estrategia que se eligió  desde el departamento de sistemas fue muy inteligente: dividir y conquistar. Comenzar desde abajo, sustituyendo las aplicaciones que resultaban menos traumáticas de cambiar para poco a poco ir liberando los ordenadores de software privativo.

Lo interesante del asunto es cómo se establece el valor de compartir con la comunidad desde dos niveles: Por una parte explicando por qué se elige software libre en vez de software privativo para trabajar, las implicaciones éticas que ello conlleva más allá del coste monetario de pagar licencias, y por otra parte las relaciones solidarias que se establecen entre los trabajadores al ser los más experimentados los que efectúan el papel de introductores en el uso del software compartiendo sus conocimientos.

Soy de la opinión de que ya sea al liberar un ordenador de software privativo o al liberar un espacio abandonado de intereses especulativos la base ética que hay que enfatizar es el hecho de lo bueno que es para la comunidad compartir. La libertad es buena porque nos hace más autonomos respecto a las decisiones de los “otros”, la autonomía no claudica ante la escasez, sino que concede a todos desarrollar sus posibilidades sin entrar en conflicto con los demás.

Espero que este sea el primer paso del IBIT hacia su independencia digital y sus trabajadores se animen a usar en sus ordenadores personales software libre.

El día que decidimos okupar

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El día que okupamos la Torre del Moro había tensión en el ambiente. Esperébamos a que vinieran los Mossos a tomar acta mientras una mujer histérica nos llamaba cobardes por “no dar la cara”, nosotros intentábamos hablar con ella de manera tranquila desde una ventana para calmarla. Nos enfrentábamos a un reto, un grupo de vecinos ya se habían congregado alrededor del edificio para enterarse de lo que estaba pasando y teníamos que defender el sentido de nuestra acción para posicionarlos a nuestro favor.

Es dificil hacer entender un golpe de reacción contra el poder cuando se hace desde una postura que también se erige como poder. Lo es porque se ha actuado de manera silenciosa, tal vez traicionera, para golpear con más fuerza. Impacta porque se realiza de manera sorpresiva, quebrando la normalidad de un vecindario que sólo quiere paz y armonía en sus calles, aunque se tenga que tejer un manto de hipocresía para conseguirlo. Nosotros somos como Penélope, deshilamos por la noche lo que cosemos por el día, intentamos desarmar esa hipocresía para construir otras vidas posibles.

La acción egoista que se apodera de una propiedad privada sólo se puede superar socializando el poder que se ha conquistado, dando a entender que la pretensión es entregarse altruistamente a las necesidades del barrio e introduciendo los roles de amigo/enemigo en el día a día de la gente afectada. ¿Hasta qué punto existe el interés privado y el interés público en nuestra acción? ¿estamos fingiendo querer ayudar al barrio para poder vehicular nuestro querer vivir o nuestros fines egoistas no son más que la voluntad de vivir alegremente con los demás? Es una frontera difuminada

No queremos cambiar el mundo, a lo mejor nuestras vidas. Abrimos un espacio donde poder pensar de otros modos, para dar rienda suelta a nuestra imaginación, pero el poder de unos sobre otros sobrevuela nuestras cabezas. Algunos deseamos que cada individuo actue de manera autónoma y crítica, pero esta sociedad nos ha acostumbrado a experimentar las vivencias como productos ya diseñados para ser consumidos sin ningún tipo de reflexión. ¿No será éste el mismo reto que hacer entender a los vecinos el sentido de nuestra acción? Ya no importa estar en un sitio u otro, un desalojo otra okupación, lo importante es conseguir realizar la suficiente pedagogía para generar individuos libres que sean capaces de entregarse mutuamente para hacer mejores sus vidas.

Nos gustaría que la Torre del Moro fuera un lugar de individuos libres, no de individuos masificados. Porque ahí está la clave, no tenemos que buscar argumentos para defendernos cuando un vecino nos dice que hemos okupado, no tenemos que posicionarnos como víctimas de una sociedad que no nos deja más opción que okupar. Al contrario, tenemos que reivindicar este modo de vida de manera orgullosa, al ser la opción que nos hace sentir más libres, y animarles a participar en ella para que puedan compartir esta sensación con nosotros. Sólo así resistiremos a la presión del poder.

¿Una nueva era económica?

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Hace poco el presidente de la Cámara Navarra de Comercio e Industria, Javier Taberna, dijo que estábamos entrando en una nueva era económica donde existían incertidumbres y oportunidades. Reflexión parecida a la que hizo en su momento Ricardo Galli, la cual puntualicé con este comentario:

Si tienes algún miembro de tu familia que se ha metido en el “marron” (de hipotecarse) o que tiene algún vinculo profesional como asalariado con el mundo de la construcción (y todo lo que le rodea) por solidaridad estás obligado a echarle un cable, y más o menos casi todos nos vemos afectados por ésto, incluso los que no nos hemos hipotecado nunca. El sector turístico tampoco se escapará de la crisis, en una isla como Mallorca se notará bastante. Ese es el problema de las crisis, las deudas afectan a todos y con deudas difícil se hace innovar“.

La cuestión de fondo que hay que asumir es que nuestra capacidad adquisitiva se va a ver reducida drásticamente, tanto por haber menos dinero en circulación debido a la perdida de confianza en el sistema basado en la creación de deuda, como por la escalada del precio del petroleo motivada por la amenaza creciente de una guerra en Irán, la dificultad de encontrar bolsas de fácil extracción o el aumento de la demanda. Por tanto, para hablar de innovación antes se tiene que buscar una definición para esta palabra que nos permita dar una orden de preferencias en las estrategias a seguir. Por innovación entiendo:

“Todo aquél producto o servicio que partiendo de una gestión de capital humano o aplicación tecnológica pueda abrir mercados (generando trabajo, reduciendo costes, dinamizando el movimiento de capital) o mejorar la calidad de vida de los ciudadanos (generar espacios que permitan la construcción autónoma de la socialización y la cultura, ganar tiempo de ocio, beneficios en la salud pública, sostenibilidad medioambiental)”.[*]

Opino que en la situación actual la innovación se debe centrar en el ahorro. El ahorro puede venir a través de dos vías, o bien reduciendo el consumo u optimizando los mecanismos para poder adquirir lo mismo con menor energía/trabajo. Ahora bien, para mantener este sistema económico basado fundamentalmente en el consumo ocioso el ahorro debe liberar dinero proveniente de lo que gastan en su día a día los individuos y las familias para poder vivir: alimentación, vivienda, salud, escolarización y vestuario. Sólo cuando tenemos cubiertas estas necesidades básicas podemos empezar a pensar en adquirir productos que llenen nuestro tiempo de ocio o hagan más sencillas nuestras rutinas.

El problema que nos encontramos es que grandes intereses empresariales afianzados en el modelo anterior van a poner muchas resistencias. Por ejemplo, una actuación del Estado en vistas de que la crisis se agudizará en septiembre habría podido ser dar un vuelco al problema que supone adquirir año tras año nuevos libros escolares por el capricho de las editoriales. Otra vez seremos bombardeados con la noticia de que las familias gastan entre 500 y 1000 euros con el inicio del curso. ¿Acaso con todos los recursos que disponemos no es posible ayudar a ahorrar este dinero y al mismo tiempo innovar las formas de plantear la educación? Tal vez la cuestión tenga que ver más con la política que con los recursos como en tantos otros temas.

Por tanto, opino que va a ser más difícil de lo que se piensa una transición tranquila a una nueva era económica si ciertas corporaciones van a impedir como sea que las familias puedan ahorrar. Se quiere seguir manteniendo los niveles de consumo de hace años a toda costa, aunque para ello se tenga que negar toda crisis. Excesiva confianza en la bondad del Estado, excesiva confianza en la bondad del mercado.

[*] Esta definición es mía, soy consciente que puede ser imperfecta, pero me sirve para comenzar un marco reflexivo.

Tú eres tu propio vigilante

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Llego a través de Meneame a una carta dirigida a El Periodico donde un ciudadano de Barcelona se queja de que esta ciudad se ha vuelto un parque de atracciones hecho para los turistas.

Sabemos que lo que es diferente en una sociedad capitalista como la nuestra es lo que genera novedad y permite ampliar el mercado, pero al mismo tiempo nos encontramos en una situación de “guerra contra el terrorismo”, así que todo lo que es diferente es al mismo tiempo sospechoso de ser una amenaza para el sistema. ¿Solución? Doblar la diferencia, una diferencia amiga y una diferencia enemiga. El ejemplo, la Ordenanza Cívica de Barcelona: hacer espectáculos en la calle está prohibido, pero si los haces en la Rambla con permiso del ayuntamiento diremos que Barcelona “tiene una cultura espontánea en sus calles”; patinar está prohibido, pero si patinas donde el ayuntamiento junta a todos los patinadores (en la plaza delante del Macba) diremos que Barcelona “es una ciudad joven”; montar una fiesta debajo de un puente está prohibido, pero si la haces al lado del Sonar diremos que Barcelona “es una ciudad vanguardista”, manifestarse sólo es posible previo pago de 6000 euros, pero luego el ayuntamiento apoyará las manifestaciones del “No a la guerra” y organizará un “Forum de las culturas” y diremos que Barcelona “es una ciudad que persigue la justicia social”. ¿Cómo enfrentarnos a esa faceta agradable de Barcelona? ¿A esa faceta que se exhibe al turista y que reprime al mismo tiempo toda expresividad desnormalizada?.

Barcelona es una marca, y el ayuntamiento tiene como único fin gestionar la vida de sus ciudadanos para ponerlos al servicio de la ciudad (Tú mueves Barcelona). Lo único que le importa es que tengas un proyecto, un sueño, quieras realizarlo en esta ciudad y seas un ciudadano cívico autovigilando tus propias conductas y la de tus vecinos. Todo esto en conjunto convierte la ciudad en el mejor reclamo para el turismo de masas y los grandes eventos internacionales. Por eso mismo me fascina y al mismo tiempo aborrezco este lugar, es el laboratorio de un nuevo tipo de fascismo que moviliza la vida alrededor de cuestiones de apariencia obvia (el civismo) y al mismo tiempo un campo de batalla que se confunde con nuestro día a día.

¿Cómo enfrentarse a este tipo de gestión? Yo creo que haciendo un uso de la ciudad inesperado. Presentándose donde no se esperaba que uno debiera presentarse. En definitiva hackeando la ciudad. ¿Problema? Tanto la policía como los ciudadanos cívicos están ahí vigilando para que cualquier uso que amenace el orden establecido sea reprimido. La vigilancia de todos por todos es lo que permite funcionar este modelo de ciudad. El ejemplo es el inicio de la propia carta arriba mencionada:

“Tuve que parame en la entrada del metro después de validar mi tarjeta para que alguien no se colara detrás de mí mientras el jefe de estación me decía que no podía hacer nada por evitarlo.”

Toda sociedad de control necesita un ciudadano cívico armado con un dedo acusador.

Próxima frontera: tú rostro.

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He sido informado a través de un amigo de que el Ministerio de industria, Turismo y Comercio está financiando con el plan Avanza un proyecto para incorporar la lectura de rostros en las cámaras de videovigilancia de las ciudades españolas siguiendo el ejemplo de Madrid, tecnología que se ha demostrado útil para reprimir conflictos sociales tal como ocurrió en la huelga de los servicios de limpieza en la capital.

Es algo que llevo imaginándome desde hace algún tiempo, el próximo paso en la sociedad de control puede ser la monitorización de rostros a gran escala alimentando bases de datos privadas con el fin de rastrear conductas sospechosas, y por otra la socialización de esta tecnología con su uso a pequeña escala para que el poder pueda llegar a los rincones donde no alcanza su visión con el fin de tener siempre a mano un dedo acusador.

Google hace poco implantó el reconocimiento de rasgos faciales en los resultados de su buscador de imágenes. Es fácil entrever que el próximo paso puede ser perfectamente la asociación de un rostro a una identidad/cuenta  junto a las redes sociales en las que ésta participa, ¿y tal vez ir un poco más allá y desarrollar un dispositivo para teléfonos móviles que con una sola fotografía realizada con la cámara se pueda descubrir en qué lugares de Internet se encuentra ese rostro anónimo que nos encontramos por la calle?. No es algo distinto a lo que experimento ahora, pero a la inversa. Yo cuando salgo por locales de ocio nocturno no veo personas, sino Fotologs. Rostros familiares acompañados de detalles íntimos con los que nunca antes había tenido contacto físico, pero que si puedo reconocer es gracias a un previo paso por Internet.

Esto es preocupante por el factor potencialmente represivo que conlleva. Volvemos al mismo problema de siempre ¿quién garantiza un uso no fraudulento de esos datos? ¿Qué fe tenemos en el poder que nos gobierna para no creer que éste pueda ser dirigido por intereses racistas o ideológicos que atenten contra un sector de la población? ¿qué confianza depositamos en nuestros conciudadanos para pensar que estos jamás pretenderán instigar un linchamiento contra nosotros?.

Estamos cediendo cada vez más control sobre nuestra privacidad por tal de garantizarnos una ficticia seguridad por el miedo que tenemos al conflicto, como de la misma forma aceptamos entrar en el juego de “construir nuestro perfil profesional en Internet” anhelando unas “mejores oportunidades laborales” por miedo a la precariedad. No son más que mantos hipócritas para alimentar este sistema donde “nunca pasa nada”.

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